Historia de los Amantes de Teruel

Procede de una antigua tradición, posteriormente documentada. A principios del siglo XIII viven en la ciudad Juan Diego de Marcilla e Isabel de Segura, cuya temprana amistad se convierte pronto en amor. Rechazado Diego, por la familia de Isabel, al carecer de bienes, le conceden un plazo de cinco años para enriquecerse. Parte a la guerra y regresa a Teruel cuando expira el plazo. Isabel es ya esposa de un hermano del señor de Albarracín. Consigue Juan Diego entrevistarse con ella en su casa y le pide un beso. Isabel se lo niega y el joven muere de dolor. Al día siguiente se celebran los funerales en San Pedro. Se acerca al féretro una mujer enlutada, es Isabel que quiere dar al difunto el beso que le negó en vida. Lo hace y repentinamente muere junto a él.

En 1555 se descubrieron las momias enterradas en la capilla de San Cosme y San Damián. Según el testimonio posterior del notario Yagüe de Salas, apareció un documento antiguo, que recogía el suceso.

Los restos de los Amantes han permanecido siempre en la Iglesia de San Pedro. Desde septiembre de 2005, en los espacios que circundan la capilla barroca, que desde 1958 ha cobijado los restos de los Amantes, puede ser visitado un nuevo espacio expositivo, diseñado por el arquitecto Alejandro Cañada, que consta de 350 m2 de exposición.

Tembas de los Amantes

El nuevo edificio, además de contener los restos de los Amantes bajo las esculturas de alabastro de Juan de Ávalos, es también un centro de información e interpretación sobre los documentos históricos que hablan de la Historia, al tiempo que ofrece al visitante un recorrido por las innumerables obras artísticas que la historia ha inspirado a través de los siglos.

Mausoleo